¿Cuántos planetas necesito?

calculo huella ecológica

calculo huella ecológicaEn esto de cambiar nuestra actitud cotidiana, todos necesitamos un punto de partida para saber por dónde empezar.

Una buena manera es calcular nuestra huella ecológica, es decir, saber cuántos planetas necesitaríamos para mantener esto en marcha si toda la humanidad hiciera el mismo uso que nosotros de la energía, del transporte, de los recursos alimentarios o si todo el mundo gestionara los residuos como nosotros.

Esta sencilla y completa encuesta de la Fundación Vida Sostenible nos ayuda a saber cuál es nuestro impacto cotidiano y además nos da consejos para reducirlo. Cuantos menos planetas «necesitemos» más conseguiremos que dure el nuestro. ¿Te atreves a saber qué le estás haciendo a la Tierra?

Sonríe, es sostenible

respeta a tu ciudad y a los ciudadanos. Esto también es sostenibilidad.

En adelante en este blog vamos a hablar de muchos temas relacionados con la sostenibilidad. Van a salir desde alimentos hasta propuestas de construcción o de movilidad.

Pero hay algo que a menudo se nos olvida y que es fundamental para que este planeta nuestro se mantenga en mejores condiciones: el civismo.

respeta a tu ciudad y a los ciudadanos. Esto también es sostenibilidad.Estamos en una sociedad que ha avanzado mucho y ha generado grandes inventos que nos han permitido vivir una vida más cómoda. Pero tenemos que cuidarlos, sobre todo, aquellos que compartimos con el resto de ciudadanos. Que existan y formen parte de nuestro día a día, no significa que sean nuestros.
Cuanto más los cuidemos, más durarán. Cuanto más duren y en mejores condiciones estén, menos huella ecológica dejarán (no habrá que construir nuevos, ni generar repuestos o piezas que a la larga no hacen más que ser pequeños nuevos ingredientes en la emisión de CO2).

Respetar el uso de los objetos, tratarlos con cuidado, no abusar de sus características -por ejemplo, respetar los transportes públicos, no romper sus elementos, respetar el mobiliario urbano, etc.- también es una gran manera de contribuir a un desarrollo sostenible.

E igual que cuidamos las cosas, ¿por qué no tratar con cariño también a nuestros conciudadanos? Seguramente, la ciudad ganaría en habitabilidad si los ciudadanos fuéramos respetuosos entre nosotros, fuéramos cívicos no solo al cuidar lo que la ciudad nos pone al alcance, sino también cívicos con nuestros conciudadanos. Respetar una cola,  saludar, ceder el paso, levantarse del asiento cuando otra persona lo necesita, contestar una pregunta, preguntar con un por favor y un gracias. Una sonrisa puede ser nuestra mejor arma para ser sostenibles.
Una ciudad cívica y educada es más habitable. Una ciudad más habitable es más creativa, más consciente y orgullosa de sí misma.

Para ser sostenible no hace falta gastarse dinero, pero no hay que ahorrar en educación, respeto y sonrisas.

Haz feliz a una vaca

Los seres humanos pasamos buena parte de nuestra vida buscando la felicidad.

Vaca felizNo sabemos exactamente qué es, pero imaginamos que ciertos privilegios del bienestar personal (físico, mental o, para algunos, incluso económico) van a contribuir a que seamos más felices.

Una buena casa, una familia, estar sanos, divertirnos, que nos mimen… Todo eso hace que nuestras vidas sean más llevaderas.

Pero hay algo que nos hace felices de forma relativamente fácil. Hacer felices a los demás. Aplicando así esta norma, ¿por qué no hacer feliz a una vaca?

De eso trata la ganadería ecológica.

Los ganaderos que optan por la ecología hacen que sus animales tengan una vida feliz y relajada. Nada de encierros en establos, apreturas entre vallas y piensos hechos con restos de alimentos.

Los animales que forman parte de la cabaña ecológica pastan al aire libre en espacio abierto, comiendo alimentos de producción ecológica, que se procura que sean generados por la propia explotación, para garantizar su calidad y para evitar transporte -que implica generación de CO2.

Además, estos animales son tratados veterinariamente desde un enfoque preventivo, reduciendo o eliminando el uso de antibióticos y sin ningún tipo de uso de hormonas de crecimiento. Son como son, y si son más chicos, pues mala suerte. Seguramente, su carne será tan excelente como la de un ejemplar más grande.

Los animales son respetados durante toda su crianza. No se les cortan los rabos, ni se les descuerna, ni se les reducen los dientes o los picos, salvo por cuestiones de seguridad.  Nada de acelerar ni modificar nada, deben crecer tal y como la naturaleza decidió que lo hicieran.

Otro elemento importante es la eliminación del estrés. Tanto en la crianza como en el transporte se procura que los animales viajen y crezcan cómodos y que, por decirlo de alguna manera, estén en forma.

Este trato respetuoso no solo está dirigido a la mejora de carne. También la leche y los huevos pueden producirse sin explotar a los animales.

En el caso de la leche, incluso hay ganaderos que practican el «cow comfort», una técnica que hace que las vacas lecheras reciban todo tipo de cuidados -desde masajes, hasta música en los casos más extremos- pero que básicamente se centran en que las vacas estén cómodas, con espacio suficiente, sin obstáculos que puedan lesionarlas, y por supuesto, sin estar constantemente enganchadas a extractoras de leche que las agotan y provocan que leche sea de baja calidad.

La carne procedente de explotaciones ecológicas se puede adquirir a través de las cooperativas y también en tiendas especializadas, aunque cada vez son más las grandes superficies que optan por ofrecerla.  Y recordad, que sostenibilidad no es solo comprar ecológico, también comprar local, así que apoyad a los ganaderos de vuestra zona.

Huevos ecológicos fraudulentos: los efectos del éxito del consumo sostenible

huevos fraudulentos alemaniaLas autoridades alemanas han puesto en marcha una investigación para esclarecer si 150 empresas de la Baja Sajonia han puesto en el mercado millones de huevos bajo el apelativo de huevos ecológicos sin serlo realmente. Estos huevos, vendidos como orgánicos, procedían, presuntamente, de granjas en las que se criaba a las gallinas en condiciones de hacinamiento.

Esta noticia tiene dos interpretaciones. De un lado, la negativa, es decir, el hecho de que también en este mundo del consumo orgánico y sostenible se esté entrando en el fraude y el engaño. Pero también tiene una interpretación positiva: si este mercado no estuviera en franco crecimiento, nadie se molestaría en estafar.

Saber que en un país como Alemania, donde el consumo biológico lleva años consolidándose y donde hay mucha más conciencia al respecto, se están iniciando este tipo de prácticas, nos obliga, además, a ser mucho más precavidos a la hora de ir a comprar, no solo en las tiendas especializadas, donde podemos llegar a establecer una mayor confianza por el trato y la proximidad, sino especialmente en las grandes superficies. Vigilad siempre la procedencia, revisad los ingredientes, etc… Y ante la duda, una miradita a San Google nos puede guiar para hacer una mejor elección.

De un tiempo a estar parte, muchas grandes empresas de distribución están vendiendo y produciendo artículos bio. Esta medida es muy positiva porque permiten a más usuarios llegar a estos productos a precios más competitivos, pero entre toda esta buena voluntad, habrá siempre algún listo que quiera sacar provecho. De ahí la importancia de nuestro post anterior sobre los sellos de certificación. Nos consta que algunas grandes empresas del sector textil usan el algodón biológico como gancho, pero que luego no cumplen normativas de trabajo y salario digno, etc… Y por eso, sus prendas no están certificadas, por lo que vale la pena siempre tener las certificaciones en mente. Nadie compraría un coche sin número de bastidor… Pues un poco lo mismo.

Por otro lado, los consumidores responsables españoles tenemos la gran suerte de estar en uno de los países con mayor porcentaje de producción ecológica, por lo que no dependemos tanto de otros mercados, como el alemán, en este tipo de productos. Confiando en la severidad de las inspecciones y las certificaciones, tenemos a nuestro alcance productos de calidad y garantizados.

Recordad que en España existe una legislación estricta de control y supervisión de las empresas a las que se les permite usar el sello de certificación ecológica, y que éstas son inspeccionadas anualmente para comprobar que siguen cumpliendo con todas las normativas. Además, refrescaros el significado del código numérico de los huevos (impreso en la cáscara):

Primer dígito (tipo de producción) :  0. Ecológica  1. Campera (criada en libertad) 2. Granja (criada en suelo) 3.Granja (criada en jaula, o sea, en hacinamiento para hiperproducción)

Dos letras siguientes (procedencia): ES para España y así para el resto de países.

Resto de números: Código identificador de la granja.