Haz feliz a una vaca

Los seres humanos pasamos buena parte de nuestra vida buscando la felicidad.

Vaca felizNo sabemos exactamente qué es, pero imaginamos que ciertos privilegios del bienestar personal (físico, mental o, para algunos, incluso económico) van a contribuir a que seamos más felices.

Una buena casa, una familia, estar sanos, divertirnos, que nos mimen… Todo eso hace que nuestras vidas sean más llevaderas.

Pero hay algo que nos hace felices de forma relativamente fácil. Hacer felices a los demás. Aplicando así esta norma, ¿por qué no hacer feliz a una vaca?

De eso trata la ganadería ecológica.

Los ganaderos que optan por la ecología hacen que sus animales tengan una vida feliz y relajada. Nada de encierros en establos, apreturas entre vallas y piensos hechos con restos de alimentos.

Los animales que forman parte de la cabaña ecológica pastan al aire libre en espacio abierto, comiendo alimentos de producción ecológica, que se procura que sean generados por la propia explotación, para garantizar su calidad y para evitar transporte -que implica generación de CO2.

Además, estos animales son tratados veterinariamente desde un enfoque preventivo, reduciendo o eliminando el uso de antibióticos y sin ningún tipo de uso de hormonas de crecimiento. Son como son, y si son más chicos, pues mala suerte. Seguramente, su carne será tan excelente como la de un ejemplar más grande.

Los animales son respetados durante toda su crianza. No se les cortan los rabos, ni se les descuerna, ni se les reducen los dientes o los picos, salvo por cuestiones de seguridad.  Nada de acelerar ni modificar nada, deben crecer tal y como la naturaleza decidió que lo hicieran.

Otro elemento importante es la eliminación del estrés. Tanto en la crianza como en el transporte se procura que los animales viajen y crezcan cómodos y que, por decirlo de alguna manera, estén en forma.

Este trato respetuoso no solo está dirigido a la mejora de carne. También la leche y los huevos pueden producirse sin explotar a los animales.

En el caso de la leche, incluso hay ganaderos que practican el “cow comfort”, una técnica que hace que las vacas lecheras reciban todo tipo de cuidados -desde masajes, hasta música en los casos más extremos- pero que básicamente se centran en que las vacas estén cómodas, con espacio suficiente, sin obstáculos que puedan lesionarlas, y por supuesto, sin estar constantemente enganchadas a extractoras de leche que las agotan y provocan que leche sea de baja calidad.

La carne procedente de explotaciones ecológicas se puede adquirir a través de las cooperativas y también en tiendas especializadas, aunque cada vez son más las grandes superficies que optan por ofrecerla.  Y recordad, que sostenibilidad no es solo comprar ecológico, también comprar local, así que apoyad a los ganaderos de vuestra zona.

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